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El Mundo del Bebé > El Miedo de los Niños a la Noche y la Oscuridad
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Posted: May.20.2010 @ 4:43 pm
Son diversos los motivos por los que un niño se resiste a ir a la cama por las noches. Las angustias que el niño vive durante el día se manifiestan momentos antes de ir a dormir o durante el sueño, ya sea como pesadillas o miedos nocturnos. Estos factores pueden presentarse como consecuencia de un cambio substancial en su pequeño mundo, haciéndolo sentir desorientado: un nuevo bebé en la familia, una mudanza, la separación de los padres, el cambio de colegio, situaciones que les causan inseguridad o alguna circunstancia nueva en su vida que pueda causarle estrés, sin importar que lo manifieste de día o no.


 


Los niños mayores también pueden tener pensamientos de miedo o pesadillas por la noche después de haber oído un cuento de terror o haber visto algo violento o perturbador, o simplemente comienzan a sentirse independientes y con la libertad para decidir su hora de dormir. En todos los casos es muy común que algunas noches los niños no puedan conciliar el sueño. A continuación hablaremos sobre los casos en los que en niño no quiere ir a la cama.

Cuando los niños van adquiriendo más edad, su vida social es más preponderante; no obstante, todos los niños deben tener hora de acostarse. Los padres no pueden flaquear en esta cuestión, por ello, aquellos que siempre permiten al niño permanecer levantado “sólo un poco más”, tendrán siempre problemas. Con la mínima muestra de debilidad en este punto, los niños más nerviosos se aprovecharán de la situación que origina que, para muchos padres, la hora de dormir sea una más de las batallas al final de un largo día, justo en el momento en que ellos necesitan tiempo para sí mismos.

Si la hora de acostarse ya es un problema, será necesario planificar nuevas iniciativas para conseguir que el niño duerma. Esto no significa que los padres sean sumamente estrictos con el horario de ir a la cama; sin embargo, cuanto más capaces sean los padres de concretar el momento de acostarse, más fácil será conseguir que el niño se duerma a una hora fija y crear hábitos para ir a dormir pues los niños encuentran seguridad en la rutina:

  • Ser prácticos: Preparar ropa y útiles escolares para el día siguiente, leer un cuento o comer una galleta ayudará a otros niños a entender que ha llegado el momento de acostarse.
  • El niño debe saber tener una rutina al momento de acostarse: Puede ser tan simple como decir “te vas a la cama en el momento en que termine tal programa de televisión”..
  • Mantener al niño tranquilo antes de dormir: Las peleas o los juegos muy activos inmediatamente antes de irse a la cama, no preparan al niño para dormir. Media hora antes de acostarse, el niño debe encontrarse relajado.
  • Los niños mayores necesitan reforzar estos hábitos: El momento de acostarse es una excelente oportunidad para que los padres puedan acercarse a sus hijos. Los hábitos al acostarse, que comienzan en edad muy temprana ayudarán al niño toda su vida. Algunos niños adquieren el hábito de leer, otros escriben su diario o planifican el día siguiente.
  • Enseñe al niño cómo conciliar el sueño: Los padres pueden acostarse un rato al lado del niño y hablarle de lo que hay que hacer para quedarse dormido.


Para los bebés, en ocasiones, se requieren actos más definitivos que exigen decisión por parte de los padres. Decir: “Me voy a la cama” es definitivo, se debe cerrar la puerta y no volver atrás. Si después de veinte minutos el niño aún llora, es aconsejable volver a su habitación indicándole que duerma. Si es necesario, hay que repetir esta rutina cada noche, hasta que el niño perciba que su táctica no da resultados. Si el niño cesa de llorar, no regrese a su habitación para comprobar qué ocurre hasta estar seguro de que el niño está profundamente dormido o, de otro modo, el niño insistirá.

Hay que dar al niño respuestas positivas por su cooperación en el momento de acostarse. Se pueden dar puntos por respetar las costumbres del momento de acostarse y porque el niño ha permanecido en la cama, antes de dormirse. Las grandes recompensas se escogerán entre el listado de cosas o actividades que los padres saben que el niño quiere.

El Mundo del Bebé > Relaciones Padres e Hijos...
Posted: Mar.30.2010 @ 3:52 pm | Lasted edited: Mar.30.2010 @ 8:09 am

Las relaciones padres e hijos, es un vínculo que cobra una importancia determinante en nuestras vidas, por ello, me parece importante, poner énfasis, en una de las relaciones que tiene grandes repercusiones en nuestra vida, como es la de este vínculo tan cercano, tan íntimo y tan amado: de los padres e hijos.


En realidad no existen mejores o peores formas de educar, depende del niño, de las circunstancias, del carácter de los padres, de la situación por la que están atravesando en el presente.  También de su historia personal, así como de las formas y manera como cada uno de ellos concibe la educación.

Para poder ofrecer a nuestros hijos una educación y crianza de calidad, tenemos que contar con determinados aspectos que probablemente nos guíen para lograrlo:

A. Los hijos no son una extensión de los padres. Son personas independientes, que sienten por sí solos, que piensan por sí mismos y que cuentan con una personalidad que se destaca desde que nacen.  Son especiales.

Cuando no comprendemos esta situación nos frustramos porque los niños no hacen las cosas como nosotros queremos. Definitivamente no, la van a hacer de acuerdo a lo que ellos son y pueden, de acuerdo a su edad y habilidades. No deseo que se me mal entienda, por supuesto, que necesitamos guiarlos para que aprendan hábitos y límites, pero definitivamente, no pueden hacerlo cómo yo quiero, necesito y deseo.


B. Los padres son sólo facilitadores del desarrollo de los hijos. Lo que significa que no son de nuestra propiedad, que los actos de abuso o violencia, no se justifican por ningún motivo.  Además de que son personas que se encuentran en un proceso de desarrollo en el que tienen que consolidar su autoestima, autoconcepto y personalidad.

Sí nosotros como padres los criticamos constantemente, en lugar, de mostrarles el camino para hacer algo mejor, entonces, seguramente, estamos formando niños resentidos, incapaces de sentir que hacen algo bien, además, de que su experiencia personal y autoconcepto  se irán desarrollando de manera distorsionada.

Las destrezas, habilidades y aprendizajes, siempre van a estar sustentados sobre el ensayo y el error. O, tal vez, ¿Usted aprendió todo a la primera?  Por supuesto que no, también cometió errores, también se frustró, también le dieron sus cates, también lo regañaron, y quizá también, tuvo que hacer las cosas una infinidad de veces hasta que finalmente las cosas salieron, tal cuál usted las podía hacer.


C. Los padres tienen que ser una autoridad para sus hijos. Hoy en día, a los padres parece que les cuesta trabajo encontrar formas de disciplinar, por un lado, se sienten culpables cuando llaman la atención, y por otro, los compensan con un montón de cosas materiales para que se sientan felices.

La disciplina, los límites y la autoridad de los padres sobre los hijos no es negociable.  Existen diversas maneras de establecer esta forma de autoridad. Algunos padres muestran su autoridad con rigidez y no son capaces de ser flexibles y tolerantes con las situaciones y circunstancias.  Otros son demasiado laxos, y son incapaces de corregir, disciplinar y establecer límites concretos y claros.  Existen otros padres que oscilan entre ambos estilos, algunas veces se tornan rígidos, y otras, totalmente laxos.

ES IMPORTANTE que reflexione en sus formas y maneras de establecer la autoridad con sus hijos, de esa manera, tal vez, podrá  “darse cuenta” de que es aquello que sí le está funcionando y qué no, en su relación con ellos. Ninguna relación es tan significativa e importante como esta maravillosa y estupenda relación de los padres con los hijos.  Sin embargo, la naturaleza de la misma, por momentos se torna conflictiva y llena de decepciones.

 
Las relaciones padres e hijos, como toda relación humana, está sujeta al conflicto.  Sin embargo, la gran mayoría de los padres anhela y mantiene la expectativa de que la relación con sus hijos, siempre debería de ser armoniosa.  ¡Craso error! Todos los padres quieren que sus hijos sean felices. Por supuesto que todos anhelamos esa felicidad, éxito y triunfo para ellos, pero eso no quiere decir que tengan que estar con la sonrisa en la boca todo el tiempo.  Sinn embargo, cuando los vemos enojados o frustrados, nos preocupamos, nos angustiamos. ¡Y,  lo que es peor!  Nos echamos todita la culpa.

Es necesario reflexionar sobre estos aspectos que determinan la vida entre los padres y los hijos.  Requerimos de formar hombres y mujeres de bien, responsables, que sean capaces de enfrentar con herramientas sólidas el mundo que les toca y les tocará vivir.  No perdamos de vista, que las generaciones de nuestros hijos, serán los adultos del mañana…

Necesitamos dejar de fomentar niños desvalidos, incapaces de afrontar sus propias obligaciones, por que los padres de hoy, se han dado a la tarea de resolverles todo… Por cada habilidad que el niño pueda hacer y que usted se lo haga todavía, lo está convirtiendo en una persona que no utiliza sus recursos y los desarrolla paraqué se vuelvan diestros…

Resolverles todo nos lleva a formar niños mimados, que sienten que merecen todo, y que además, su formación de carácter y personalidad, se las achatamos. Además de que es importante transmitir que nuestro amor por ellos, también significa decir, muchas veces no…

Este es un llamado a los padres de familia para que reconsideran sus formas y maneras de educar, para que así cumplan socialmente con lo que les corresponde, educar a la prole y entregar hijos de bien a la sociedad….

El Mundo del Bebé > El juego en el niño de 0 a 3 meses
Posted: Mar.15.2010 @ 3:11 pm | Lasted edited: Mar.15.2010 @ 7:33 am

El juego y juguete como motor de desarrollo en el niño de 0 a 3 meses.

En esta etapa el juego nos ayudará a desarrollar los prerrequisitos de la comunicación, que son tres: la sensibilidad cenestésica, las capacidades perceptivas y expresivas y los ritmos y pautado temporal.

 

La expresión primordial de la sensibilidad cenestésica es el contacto corporal (el de la madre con el recién nacido) que marca un diálogo tónico. Se trata de una sintonía emocional, que será necesaria para comunicar a otro nivel que el meramente de transmisión de mensajes. Margaret Bullowa afirma al respecto que en la comunicación hemos dado demasiada importancia al código, a los detalles de la transmisión y recepción, pero que no se nos había pasado por las mentes que en la comunicación hay otras cosas que hacen referencia a sus propiedades globales y que la hacen posible. Estas últimas atañen más al "estar en comunicación" que al "qué" y "cómo" comunicar.

El segundo prerrequisito son las capacidades receptivas y expresivas infantiles que involucran la visión y la audición. La primera es la "llave de contacto", preámbulo de una (posible) interacción; el segundo es el procesador del fondo tonal y rítmico que envuelve toda comunicación.

Hay que tener en cuenta que cualquier tipo de percepción –visual, auditiva, olfativa, táctil– que el niño tiene de las personas pondrá en marcha sus manifestaciones expresivas porque el sistema perceptivo del niño está integrado a su sistema de acción.

Un tercer prerrequisito son los ritmos neonatales, o sea, el pautado temporal que caracteriza varios de los comportamientos del niño pequeño. Es particularmente interesante la succión alimenticia porque, a diferencia de la respiración o los ritmos cardíacos, es una actividad a dúo entre la criatura y la madre.

 

K. Kaye (1982) ha efectuado un microanálisis de la misma mostrando cómo se inserta la función psicológica de la comunicación en una función puramente biológica (alimentación) y después de analizar la duración de las pausas y la conducta de las madres durante las mismas, descubrió que aquellas aprenden a ajustar el tiempo óptimo de pausa para que el niño prosiga su comida. Así, concluye que la función de la pausa es dar pie a la intervención de la madre, que, por lo general, habla al bebé, le acomoda mejor, etc; como si cada uno tomara “turnos para intervenir” en el diálogo tónico.

En este contexto, los juegos y juguetes recomendados tendrán como objetivos principales desarrollar los aspectos nombrados y preparar a los niños para comenzar una comunicación más activa a partir del tercer mes.

Algunos de los juegos recomendados de 1 a 3 meses son los siguientes:

1. Usar aceite para aplicarle masajes de relajación.

2. Hacerle diferentes gestos para que observe la flexibilidad del rostro humano.

3. Cantarle canciones

 

Por otro lado, los juguetes ideales para esta etapa de desarrollo del niño son:

1. Juguetes para el baño (formas de plástico y goma, suaves y maleables): aporta estimulación táctil, centra el umbral de atención, distrae al pequeño mientras su madre lo baña.

2. Móviles: enfocan la vista durante los primeros meses y refuerzan el umbral de atención. Se coloca firmemente sujeto a la cuna para que pueda mirarlo. Y durante los dos primeros meses es necesario que esté elevado para que el bebé no pueda acceder a él. Es interesante cambiarlo de posición periódicamente.

3. Juguetes con música: aporta estimulación auditiva.

4. Sonajeros (pueden ser de madera, plástico o tela): aporta estimulación táctil, mejoran la conciencia auditiva, la coordinación óculo-manual y el umbral de atención. Es importante que siempre estén muy limpios y que no estén dañados porque los bebés suelen llevárselos a la boca con frecuencia.

5. Muñecos de trapo (debe ser hipoalergénico y lavable): fomentan la percepción táctil y estimulan la comunicación del bebé. Hay que asegurarse de que sean seguros, que no se deshilachen y que tengan los adornos bordados (no pegados).

Los expertos recomiendan exponer al niño a un máximo de tres actividades por día y si se puede, aplicarlas por la mañana y por la noche, de esta forma evitaremos sobre-estimularlo y favoreceremos su desarrollo armónico.

Fuente: http://www.articulo.org/articulo/11096/el_juego_en_el_nino_de_0_a_3_meses.html

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